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Can't i hold you...

31/10/09


Un día como hoy, o como cualquier otro, la vida te da un golpe de efecto. Es uno de esos momentos que recuerdas todos los días (al principio) y todos los años (al final), la memoria efectúa un disparo y de repente, seis años han pasado. Hoy. Te echo de menos.
Soy egoísta porque ahora, te echo más de menos que hace seis meses, y si, es porque las cosas se han ido poniendo complicadas.
Me hacen falta tus respuestas a mis preguntas, y tus golpes sobre los hombros. Tu voz, con la que dormía todo el miedo. Cada rincón de cada ciudad en la que estoy o he estado, huele a ti. Odio no poder olvidarte, no poder superar el silencio del mundo. Odio tener miedo, y desde que no estás, vivo aterrada.
Quisiera poder decir que los años me han enseñado cosas, no grandes cosas, pero si cosas que hacen que ya no te necesite.
Pero lo olvido todo justo hoy. El mismo día, todos los años. Y recuerdo, que en el fondo, nunca he dejado de estar triste.
Analizo cada minuto de ese día. Me pregunto si se pudo hacer más... o menos. Si merecía la pena. Si la merece. Me pierdo en el mapa de los días posteriores, no recuerdo nada con respecto a ti.
Sólo ruido, un ruido metálico que desapareció no sé muy bien cuando.


Maldito, por haberte ido y haber arrastrado contigo, la mitad de mí.
Maldito, cada año que ha empezado sin ti.
Cada final.
Cada discusión que no ha existido.


Maldita la posibilidad, que te hizo cruzar de noche una palabra equivocada.


Maldito... maldito porque te quiero.
Maldito... porque sin estar... estás.


Seis años ya.






-- He cruzado todos los océanos del mundo para saber que no puedo vivir sin ti. --



Fast forward... fast mistake

28/10/09






A veces somos de papel. Nos doblamos con facilidad ante todo lo que es aparentemente más fuerte que nosotros. Creemos que no, pero doblarse deja huella, nos deja esas marcas como estigmas que marcan el camino a nuestra cobardía.
Nos deshacemos con la lluvia, y en ocasiones las tormentas hacen que se nos escapen las palabras lentamente y resbalando con cierta humillación y tristeza.
Nos rompemos y nos rompen, y si estás muy atento puedes incluso oír como eso ocurre.
Envejecemos, tomamos un color ocre, un triste tono sepia en el blanco de los ojos que no deja ver nuestra propia verdad.
No todo lo que está escrito en nosotros es verdad, y ardemos cuando nos descubren la mentira.
Cuando estamos mal pensamos en que siempre hubo un antes y que siempre fue mejor y más fuerte el árbol del que nos arrebataron sin consultar.
Creo que un poco, todos somos de papel.
Todos tenemos las puntas dobladas del uso, las lagrimas secas de algún otro momento en el que tocaba llorar, nos faltan pedazos irrecuperables, y si, también nos han dibujado sonrisas, y nos han escrito y leído mentiras.
A todos en algún momento, nos dibujaron una casa y una familia. Pero se nos pasó la edad de creer en las caricaturas del futuro.
Pero otros, lo tienen mucho peor, porque si bien todos somos como el papel, todos tenemos nuestro sello, lo que nos hace irrepetibles y no aptos a plagio. Bueno todos no, los hay con menos suerte que sólo son papel en blanco, sin nadie y sin nada que ofrecer, pero con nuestras mismas flaquezas y a la larga el mismo color ocre…
Añoro que alguien me lea y me entienda.


Por que todo me huele a ti?






-- PIEDRA DE LA LOCURA


Si el amor no me diera poemas y mentiras
tú no serías príncipe y yo no sería reina
La realidad es falsa, nos la imponen los ojos
certeros e incisivos de los que enfocan bien


Son más ciertas a veces las cosas que no ves
las cosas que se sienten, las cosas que se inventan
porque cada palabra dice lo que no dice
y aún puede decir más, y además lo contrario


Las palabras son solo pinturas destinadas
a decorar el muro que el silencio construye


Pero en cualquier momento el corazón explota
y se escapan las niñas, súbita desbandada,
que contengo cuando hablo. Miedos aprisionados,
en primera persona


Te hablo desde la voz
que habla bajo la voz, la voz que no se escucha,
que no puede grabarse, que no se queda afónica,
la que puede decir lo que no hay que decir:
no te querría más aunque sí fueras mío


La soledad consiste en no poder nombrarte.


Lucía Etxebarría --



Callejeando

20/10/09


Era mentira, pero era precioso. Como la aurora boreal, visible sólo en momentos y lugares destinados a ella. Así eran las calles dormidas. Las calles que nos abrigaron en las tardes frías de otoño. Un abrazo de nocturnidad que llevaba en su olor todo el calor del día. Pero el calor se hizo eterno, pasó de ser un cálido momento a ser una eternidad candente. Y huí. Corrí tanto como pude, tan rápido que a veces, tenía la sensación de que mis piernas avanzaban solas. Corrí calle arriba, tan lejos, tan lejos, que la ciudad empezó a verse pequeña. Y tú desapareciste.
La música corría conmigo, me perseguía, se metía en mi cabeza y por dentro sólo escuchaba a mi sangre pedir auxilio.
Apareció el sueño leyéndome un cuento, y el aire se posó sobre mis parpados, haciendo que me rindiera en algún rincón de ningún sitio, soñando con nada, meciendo pesadillas en blanco y negro.
Mordiendo telarañas de caricias que sabían a tus recuerdos. Me faltabas, me faltas. Y me sobra todo lo demás. No cuadro en ningún sitio y nada me cuadra sin tus esquemas. Dibujaste una zona muerta, llena de heridas que desangraron lo que éramos. Convertiste el fuego en cenizas. El tiempo seguía esperándote y tú no llegabas. Hasta que entendí que no debías llegar, que nunca hubo tal fuego, y que no desapareciste porque nunca estuviste ahí.
Sólo creí lo que tú querías que creyera, lo que yo quería creer. No fue tanto un error nuestro como mío. Sólo un fallo de coordenadas, en las que la vida me ponía a mí en un punto y a ti en otro diametralmente opuesto.
Si que era una mentira, pero era nuestra. Nuestra y de nadie más. Pude dejar de correr al sentir el frio de nuevo. No hubo más otoño, ni más calles por las que abrazarnos en las esquinas.




-- ¿Cómo dejas que alguien se marche? ¿Cómo sabes que eso está bien, que todo cambia? ¿Cómo encuentras la forma de sentirte a gusto en la vida sin que te parta el corazón? Lo más difícil que puedes aprender, es a decir adiós. --



Nostalgia

14/10/09


Desde la sangre, cada impulso nervioso te dice que no es ahí donde quieres estar.
Pero no puedes evitarlo, tus pies caminan al final de un sendero oscuro y desolado en el que halloween no es una fecha, sino una estación perenne.
El mundo se llena de fantasmas, en cada rincón de la ciudad, en cada canción.
En todos los besos que no diste y que no darás.
En manos nuevas, que te abrazan.
Los "te quiero" duelen, cada uno de los que se quedaron guardados en los bolsillos. Y los que se escaparon mudos a todas las laderas del mundo.
Los ojos se hinchan queriendo explotar en lágrimas, que no dejas escapar.
Y cada día, te pierdes un poco más en ti.
Mil preguntas, y una sólo respuesta. Justo la respuesta que tu mente no puede ni aceptar, ni entender.
Pero se pasa... se pasan las horas vestidas de días. Y tú pierdes el tiempo mirando por la ventana de trenes que te llevan a esos sitios a los que no quieres ir.
El dolor es tangible, acaba estallando en las manos, en las puntas de los dedos. Los brazos te pesan, y la garganta se anuda. No hay palabras. Sólo un universo vestido de color ocre, envejecido. Debilitado.
Pero a ratos, una nota cambia la melodía. Y tú, vuelves a ser tú con tu sonrisa de arcoíris, y tus ojos astrales que iluminan la vida de alguien que aún está por llegar.
Es entonces cuando tus células, las que se van muriendo de pena, cogen aire y vuelven a respirar.
Efímero como un parpadeo, la energía brota de la batalla ya casi perdida de tu corazón, que sólo suplica por un poco más de vida.
Hablas en silencio, pensando en palabras que dicen todo lo que no quieres decir y se escapan en lamentos sordos.
Aún sientes ese destructivo roce de sus manos por tu piel, que abrasan los malos recuerdos.
Lloras antes de dormir y al despertar.
En sueños lloras.
Y sus manos siguen haciendo surcos, cada vez menos profundos, que algún día cicatrizarán.
La nostalgia se atrapa en ilusiones, en deseos inconclusos de felicidad inexistente. Disfrazamos los recuerdos como paraísos oníricos en los que cualquier pasado siempre fue mejor.
Pero... como puede ser mejor un pasado teniendo tanto tiempo por delante por descubrir?
Dale tiempo a la vida, para que dibuje un arcoíris de colores nuevos para tu sonrisa, y un universo en el que el mundo se mueva sólo para ti.


Cuando todo el dolor se duerma, cantaremos bajito para que no se vuelva a despertar jamás. :)





-- No esperes que alguien te salve, porque alguien espere ser salvado por ti. --



A mi...

13/10/09


Si de mi dependiera todas las noches serían en blanco, vestirían de albino las calles, y las estrellas harían un negativo en cielo. Si estuviera en mi mano, la espuma sería azul y el mar sería blanco. El cielo del mediodía amarillo y el sol azul. Las flores verdes, y las hojas de colores.


Si yo pudiera decidir, el mundo sería invertido, las cosas que son no serían, las que podrían ser no llegarían jamás. Todo sería abstracto y minimalista, con un viento dormido que silbaría lento y suave para no despertar.


Pero no depende de mí, y como no puedo hacer nada, me amoldo a las circunstancias, al entorno, a las paredes grises y los fluorescentes blancos.
Me adapto al frío en invierno y al calor en verano. Me adapto porque si no lo hago, me muero.


Me aturulla la simpleza de las causas, no poder cambiar nada, y ser sólo espectadora de mi propia vida. Una vida, que ni me gusta ni me disgusta, sólo pasa. Pasa y pesa. Cada día más.


Y de vez en cuando te regala un poco de color, para mantenerte contento y engañado, le añade banda sonora al día y tu sonrisa al fondo de cualquier sala. Es entonces cuando me confío pensando que tal vez si puedo cambiar las cosas. Pero no es más que un percepción irreal como cualquier otra de esas en las que me voy cuando quiera y cuando quiera te olvido. Pero te olvido todos los días. Por lo que se que algo no funciona. Y vuelvo a ser consciente de que ni cambio ni me cambian. Que los días siguen siendo azules y las noches negras. Tú no duermes conmigo. Y el mundo es un lugar denostado que no encuentra su propia verdad.


Ni soy contigo.
Ni estás conmigo.


Y no sé si podré acostumbrarme a quedarme esperando a que el tiempo te ponga en mi camino.


Con la paciencia bajo mínimos.




-- No sé si sentirme celosa o liberada (je!) --



Domingo Astromántico

11/10/09

A veces, tienes que cortarte con uno de los pedazos para aceptar que algo se ha roto.




-- Mi vida... mi...vida pasa porque tu estás en ella. --



Y tu que dices corazón?

5/10/09



- Quieres ver como "habla" mi corazón? (y me enseña un electro)
- Será como "escribe"...
- No, "escribir" lo hace la máquina, mi corazón "habla".




Hablan los corazones? Yo nunca he oído a ninguno. Si hablan... qué idioma hablan? Podríamos ponernos poéticos y decir que hablan el idioma de los besos, que eso debe ser francés o algo parecido. O más románticos aún y decir que hablan en "amor".
Podemos ponernos también a mirar el lado científico y decir que un corazón humano en estado de relajación late 72 veces por minuto, que la sístole es la contracción y la diástole, la relajación.


Podemos ponernos en el más puro plan shakesperiano, hablar de los latidos huérfanos en ausencia de calor humano. De que su sonido es de colores, y que cada color es un sentimiento. Hablar también de como se pone nervioso cuando la persona que te llena se acerca, de cómo llora cuando esa misma persona se va. Decir que el corazón no miente. Que es como un niño que no conoce la maldad. Que cree en la magia, y en la navidad. Que te silba a través de las manos, y emite luz a través de los ojos.
Puede que algunos corazones lo hagan.


El mío, se contenta con mantenerme con vida. Late a su ritmo, lento pero seguro, no emite luz, no llora. Sólo late.
Sé que no se puede ser extremista, pero lo soy, soy demasiado fría, lo sé, pero que le voy a hacer? No creo en el amor, ni en el sexo para siempre. No creo que nadie quiera tanto a una persona que pueda morir sin ella. Creo que el corazón no miente, pero las personas sí. Somos volubles y descarriados. No sabemos lo que querernos y lo que queremos os aseguro que no lo queremos con el corazón.
El cerebro manda, manda endorfinas, serotonina, y todas esas mierdas que acaban en "ina", para hacer reaccionar nuestro cuerpo. Ahora que lo pienso, creo que mi cerebro también está en huelga.


Pero... a lo que voy.


Me gusta el pensamiento de que un corazón habla, sé que cuando me lo dijo, me lo dijo en el sentido más cándido que podáis imaginar. Pero, y si fuera cierto, y si hablase? O mejor, si alguien lo oyese? Otro corazón tal vez. La mitad de los problemas de amores se solucionarían en un momento, la gente sabría lo que queremos y no habría lugar a dudas, porque el corazón no miente. No sabe mentir. Es lo más integro de cada uno de nosotros, y es algo mutuo, todos tenemos uno. Es nuestra verdad, la verdad que alguien puso ahí para volvernos locos, ansiosos, histéricos, melancólicos...


Puede, que los corazones si hablen, desde luego el suyo lo hace, lo he visto. Y creo, que tiene quien lo escuche. Y me parece increíblemente hermoso.


Puede, que el mío no hable y por dios juro que está sordo como una tapia, pero cumple su función, que dado el mundo en el que vivo, es más de lo que se puede desear.


Por si acaso, os diré a todos, que dejaré por un segundo de ser pragmática, y diré rompiendo mis propios esquemas y siendo absolutamente franca, que un corazón mudo, un corazón que no habla, no merece sus latidos.


Que tengáis un buen lunes. Pese a que nunca será tan bueno como el fin de semana.


Para vosotras, porque cada latido sea un recuerdo.




-- La tierra giró para acercarnos, giró sobre sí misma y en nosotros, hasta juntarnos por fin en este sueño. --



Today

2/10/09


Puede que el error más grande fuese pensar que nos equivocamos. Tal vez el miedo fue más que un sentimiento (o acaso es una sensación?), fue un dolor definitivo. Una marca que hicimos a fuego sobre nuestros ojos para no mirar más allá del segundo inmediatamente futuro. Un silencio que no debió existir. Un "pídeme que me quede, y me quedo", que no llegó nunca. Nadie le pidió nada a nadie, y tú me besaste. Lo demás fue una burbuja de aire caliente que nos elevó y nos separó a distintos parajes del mundo a una velocidad imperceptible. Y el mundo nunca dejará de ser inmenso. Tus océanos y mis mares, tus continentes, nuestras islas. Recuerdas nuestras islas? Hablaban el idioma de los tientos, las provocaciones escondidas en los dobladillos de la ropa. Alguien debió advertirnos que con eso no bastaba. Tal vez necesitábamos un impulso certero que nos acercara lo bastante para oírnos sin gritar. Tal vez lo que faltaron fueran ganas.
Demasiados silencios que escondían quejidos con olor a dolor. Toda esa montaña de situaciones que, ahora, son sólo un grano de arena en mitad de un desierto.
Cuanto nos equivocamos. O cuando nos equivocamos.
Cierto que tuvimos momentos en los que supimos que no funcionaría. Pero mereció la pena por todos los demás momentos, esos en los que sentíamos que nada podía fallar.
A estas alturas, el fallo no fue tuyo, ni mío, ni del miedo.
Hoy no existen motivos, sólo la sonrisa torcida y un "pídeme que me quede" que no te dije nunca y que tu no oíste jamás.






-- ¿Es que no entiendes que todo lo que he hecho lo he hecho por ti? ¿Que todo lo que hay de especial en mi eres tú? --



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