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Banda sonora para un cuento en primavera

15/4/11



Alicia se llevó lo que más quería. Lo que más quería ella, que no yo. Un día, pasados mil años de los últimos mil años de la última vez que la vi, se sentó a mi lado un poco más vieja y un poco más lejos de lo que era habitual en mis recuerdos.
Justo entonces sonaba en mi cabeza, el Vocalise, op34, núm14, de Rachmaninov. que era lo que le pegaba a la tarde, sol de abril arañando un cielo sin apenas nubes que sangraba tras las montañas aún un poco nevadas.
Se encendió un cigarro de una marca distinta a la que fumaba antes, porque hasta en eso había cambiado, y absorbió una larga bocanada de humo, que escupió después muy lentamente.
Se mordió las uñas con nerviosismo y empezó a hablar conmigo, como si no hubiesen pasado mil años de los últimos mil años que hacía que se había ido.

- A mi padre le apetece verte. Dice que donde te metes, que has perdido tus derechos de hija adoptiva. Y que ya te pillará él.
- Dile que le llamaré un día de estos. Que tengo lío y no encuentro tiempo ni para respirar.
- Mi hermana ya va a la universidad. Se apuntó a medicina, decía que quería conocer a doctores como Clonney.
- Es un buen motivo.

Seguimos así un buen rato, mientras ella me contaba cosas y yo evadía la conversación, que no me dejaba pensar en el sol, ni en la tarde, ni en la música, ni en nada…
Cuando se acabaron las frases vacías se fueron los sonidos con el aire frío que venía del norte y traía consigo un silencio que rompía los esquemas de Alicia.
Fue entonces cuando pregunté:

- Por que has vuelto?
- Lo siento.
- Que sientes?
- Todo.
- Un único "lo siento" para todo? Lamento decirte que no bastará.

Fue en ese preciso momento cuando al sol ya no le quedaban apenas fuerzas para seguir esperando a la noche, y empezó a sonar en mi cabeza, los 24 preludios de Chopin.
El silencio hizo asomo de aparecer de nuevo, pero lo asusté:

- Aparte de eso… cómo va todo?
- Ya sabes, con sus más y sus menos. Más menos que más, pero son rachas. Y tu?
- Ya sabes… sigo esperando por algo que merezca la pena.
- Hay cosas que merecen la pena.
- Por eso espero.
- En el mismo sitio de siempre, eh?
- De no ser así, como habrías sabido a dónde regresar?


Después de eso, Alicia no dijo nada más. Se puso a mirar la noche, con su manta de infinita oscuridad, y señalaba al cielo inventandose constelaciones con la intención de sentirse más ella de nuevo. Yo dejé de escuchar música, y presté atención a sus estrellas mapeadas e inventadas. hasta que hizo demasiado sueño para seguir siendo de noche y el sol volvió alargando sus inmensos brazos, persiguiendo de nuevo a la luna.
Para aquel entonces, Alicia ya se había ido de nuevo.
Imagino que un poco por miedo, y un poco por certeza.
La que se tiene cuando sabes que pase lo que pase, siempre hay un sitio donde habrá alguien que te esperará.
Porque como dice Alicia, hay cosas por las que merece la pena esperar.
Y el sol nunca va a alcanzar a la luna por más de un minuto, así que tengo tiempo, para que ella vuelva.
Y ella sabe donde me puede encontrar.
Porque aunque Alicia, siempre tuvo y siempre tendrá su propio país lleno de maravillas, hay cosas más terrenales que echa de menos y sin las que sabe que no puede respirar.



-- Con qué facilidad uno pasa de depredador a presa. --



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