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Day one

6/2/09

[Que es equivalente al día cero. ]

Quizá porque me sentía vulnerable y enternecido, elegí ser brutal, olvidando que tenía delante a una niña que no había cumplido dieciséis años:
—Desde luego. Por cinco mil hay mujeres que tienen que chupársela a un borracho apestoso. Así nunca sabrás el valor de las cosas.
A Rosana le brillaron los ojos.
—¿Tu padre era pobre?
—Mi padre es pobre, si te parece que lo es el que tiene que trabajar y pagar impuestos hasta por la última cochina peseta que gana. A mí me lo parece, por lo menos.
—Así que tú eres socialista.
—¿Quién te ha dicho eso?
—Mi padre dice que los pobres son socialistas porque los socialistas les prometen que van a quitarle todo a la gente que no somos pobres.
—Vaya empanada que tiene tu padre.
—¿Qué eres entonces?
—Yo soy bolchevique —improvisé.
—¿Y qué quieren los bolcheviques?
—No vas a entenderlo.
Rosana frunció el ceño.
—Prueba. No soy tonta. Y he dado el siglo XX en Octavo.
—Los bolcheviques no somos del siglo XX, sino del XIX. Lo que queremos es fusilar a la gente como tu padre y después fusilar a los pobres, para que se enteren de que todos son unos sinvergüenzas y nadie merece que lo salven.
—Es una broma. Te estás riendo de mí.
—Claro que me río. Yo no soy nada, y lo que sea lo dejo si tú me lo pides.
—Estás loco, poli.
—Para nada. Tengo mi opinión sobre lo que vale la mierda que circula por la cabeza de la gente. Ni una lágrima tuya, preciosa.




-- —Me gusta el patinaje artístico y la gimnasia rítmica. Verlos, no hacerlos. También me gusta dormir profundamente, cuando me sale. Y me gustas tú. --



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