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Claro de luna

29/12/08

Al final de todas las etapas va bien hacer balance. En definitiva para eso sirve la retrospección.
Como ya dije, la vergüenza de un mal año plagado de epidemias mortales para casi cualquier ser con corazón y de verborrea política (que puestos a definir sería como el wokie para todo hijo de vecino, es decir incomprensible) que repite lo mismo una y otra vez sin llegar a decir nada hace que nuestro ya fiel compañero el dos mil ocho, se vaya con el rabo entre las piernas, sabiendo que no ha estado a la altura de lo que se suponía que traía consigo. Y francamente, y siempre desde un punto de vista personal, no espero gran cosa del dos mil nueve, ni grandes cambios, ni grandes hazañas. Espero poder pasarlo agazapada entre todo lo que me protege de mi y de los demás.
Después de las fiestas sobrevivimos con lo que nos dejan las cenas de navidad con la familia, las discusiones típicas y tópicas en las que sale el lado más fascista de cada uno de nosotros. Utilizamos esa información, ese calentón y ese "no como más porque no voy a caber ni en la cama", para desear que enero sea eterno, y que el verano dure lustros, porque sabemos que irremediablemente, dentro de 365 días y 4 horas te encontrarás (tal vez) en una casa distinta, con esperemos la misma gente, discutiendo sobre las mismas cosas y comiendo hasta decir basta.
Durante los doce meses que tenemos de vacaciones familiares, nos entretenemos con otras personas, nuevas y viejas.
Para todos los que estaban y ya no están, no hay mucho más que decir salvo, que aunque no lo parezca, a veces se me ilumina la bombilla y recuerdo porque ya no estáis en el presente. Y no me arrepiento de mis decisiones.
A los que están, tanto a los nuevos como a los no tan nuevos, sabéis como ha sido este último año, y probablemente algunos (los que menos) os habréis percatado del pequeño cambio que ha sufrido mi vida y todo mi alrededor. Si a pesar de ello seguís aquí. Gracias.

Deseo que este año que entra acobardado por su predecesor, se hinche de vida y fenómenos a la altura de todas y cada una de las personas en las que estoy pensando ahora mismo, es decir, extraordinarios.

Conocí a alguien que para cada uva de fin de año tenía un deseo o un propósito, y para que no se me olvide os expongo los míos.

1. Más momentos contigo
2. Que vuelvas.
3. Que te vayas!
4. Que me arreglen la consola.
5. Encontrar un trabajo.
6. Dejar de pensar de vez en cuando.
7. No dejar de fumar.
8. No apuntarme a un gimnasio.
9. No sacarme el carnet de conducir autobuses (ni camiones).
10. No atragantarme con las dos putas uvas que faltan.
11. Que Leonor Watling me felicite el cumpleaños (este año toca!).
12. ... (Este lo dejo en blanco para que tú propongas conmigo).


Dentro de 52 semanas os explico si alguno de los propósitos ha sido cumplido.

(MIRA el video...)


-- La ironía es la última posibilidad que le queda a la razón para no sucumbir ante la realidad. --



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te has lucido con tus propósitos de año nuevo, y con el vídeo también, like ever..!

Kendo-K dijo...

^^