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17/8/10


Magia por debajo de tus dedos.
Entropía inherente de mi estado por tu estatus.
Calles repletas de sonrisas torcidas bajo un rojo sol de mediodía.
Con viento bajo tus alas, y el batir de un pulso impulsado por cada nota.
Se transforma la opaca vida en transparente viento que nos degrada.
Mañana seguiremos pensando en el mañana, deseosos de verlo como un pasado ocurrido, y lamentando los errores que cometimos elucubrando como pudimos actuar para que no destrozaran un momento ahora hecho trizas.
Que solemne calumnia decir que la querías.
Verla desnuda bajo la piel de aquella serpiente y descubrir que siempre fue un roedor diminuto, blanco y débil.
Cuanta pena entre tanto escombro.
Un retorcido minuto que se atornilla al tiempo y se hace hora.
Cuanto más te cuentan las cosas más cuentos se inventan.
Para contentarte, para mantener cerrada tu mente y tu boca.
Ser feliz.
Hacerte feliz.
Sentirte feliz.
Detrás de los coches y debajo de las piedras.
En todas partes las cosas pasan igual.
Distinto dolor que expone un sufrimiento marcado con una diana dispuesto a sangrar por nada.
Sístole confusa que agarrota cada músculo.
Diástole oprimida que discrimina las gotas de sangre que no van envenenadas.
Un lugar convertido en panacea, un mundo inventado que nos llevó una vida construir y que alguien con un sólo soplido pudo derrumbar.
Mala casa de paja que no aguantó que el lobo la pretendiera.
Mala cosa fue sentarnos a contemplar la hazaña como si no fuera con nosotros.
Pero peor, fue el sentirnos asombrados cuando pasó exactamente lo que sabíamos que iba a pasar.


 
-- Saber lo que tenemos. Saber lo que necesitamos. Saber de lo que podemos prescindir. --



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