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El romanticismo está a la derecha y la atracción a la izquierda.

3/5/11



- Se fue. Simplemente dijo que no estaba preparada y se fue. Y ahora no sé como respirar. Tu como lo haces?
- Despacio, realmente despacio. Y por la boca.
- Es como si de pronto todo lo que funcionaba antes de una forma cuadriculada ahora estuviera parado. El metro, los autobuses, los semáforos, la vida en general se ha trastocado a un ritmo que no controlo y no sé si es cosa mía o es cosa del mundo. No sé si soy yo y tal vez esto es culpa mía. Pero con tanto frenazo y tanto acelerar se me cortan las ganas de levantarme por la mañana.

A veces, las cosas no preguntan. Pasan sin más y arrasan con con tu calendario bien montado.
El truco, creo que está en mantener la cara de póker, tengas lo que tengas en tu jugada. No dejar que la vida sepa que gana o que pierde. Nadie dice que sea fácil. Pero es lo que tienes que hacer, imagino.
Cuando alguien llama a tu teléfono y te dice que su vida se está desmoronando, pasas dos o tres segundos recordando cuando fue la última vez que tu hiciste eso mismo. Y respondes como puedes, no con lo que sabes, porque no sabes más ni menos. No sabes. Cada ser humano, tiene su propia configuración de fábrica, no es como una máquina que tarde o temprano funciona igual que otra de la misma serie.
Las personas, dependen de su educación y de su entorno. Y aunque tu intentes ser lo más objetivo posible, siempre, en algo de lo que dices, sueltas un consejo que nació con su puñado de ostias como panes y que te ha convertido un poco en peor persona. Cuentas con una estrategia, con un juego de malabares que te cuenta cosas extrañas como noches de sol y que te hace saltar por encima de todas las cosas sin sentir dolor o pena.
Yo, no puedo responder a esas llamadas de teléfono, porque creo que no es justo aconsejar a nadie si ni siquiera puedo aconsejarme a mi.

- Recíclate.
- Qué?
- Vuelve a ser quien eras antes de esto. Vuelve a hacer las cosas que te hacían feliz. Con tus amigos. No sé.
- No… no se puede. Crees que se puede? Por que te adelanto que no se puede. No puedo volver a hacer lo que hacía o ser quien era. No porque, he cambiado, todo este tiempo me ha cambiado. He aprendido cosas, olvidado cosas, sentido cosas, pensado cosas.
- Pues entonces… úsalas.
- No puedo. Si no está, no puedo.
- Eso lo piensas ahora. Pero, el tiempo pasa y esto se irá con el tiempo.
- De verdad? De verdad puedes tu mirarme y decirme "se irá con el tiempo".
- Se supone que debo darte esperanza o decirte la verdad?
- La verdad.
- La verdad es que no sé, no sé si se pasará. A mi no se me pasó, sólo lo olvidé. Pero claro, porque lo omití. Lo borré, desaparecí. Bueno, por lo menos desapareció esa parte de mi. Y ahora, no sé quien soy.

Espero que entendiera que no es que no quisiera solo es  que no podía ayudar. Antes de colgar me dijo: Supongo que el mundo va demasiado rápido para unos sentimientos que van tan despacio.

Creo que tiene razón.
Por cierto, elijo: derecha.



-- Estoy fuera. De los recuerdos, del pasado. En ese silencio que hace daño. --



Banda sonora para un cuento en primavera

15/4/11



Alicia se llevó lo que más quería. Lo que más quería ella, que no yo. Un día, pasados mil años de los últimos mil años de la última vez que la vi, se sentó a mi lado un poco más vieja y un poco más lejos de lo que era habitual en mis recuerdos.
Justo entonces sonaba en mi cabeza, el Vocalise, op34, núm14, de Rachmaninov. que era lo que le pegaba a la tarde, sol de abril arañando un cielo sin apenas nubes que sangraba tras las montañas aún un poco nevadas.
Se encendió un cigarro de una marca distinta a la que fumaba antes, porque hasta en eso había cambiado, y absorbió una larga bocanada de humo, que escupió después muy lentamente.
Se mordió las uñas con nerviosismo y empezó a hablar conmigo, como si no hubiesen pasado mil años de los últimos mil años que hacía que se había ido.

- A mi padre le apetece verte. Dice que donde te metes, que has perdido tus derechos de hija adoptiva. Y que ya te pillará él.
- Dile que le llamaré un día de estos. Que tengo lío y no encuentro tiempo ni para respirar.
- Mi hermana ya va a la universidad. Se apuntó a medicina, decía que quería conocer a doctores como Clonney.
- Es un buen motivo.

Seguimos así un buen rato, mientras ella me contaba cosas y yo evadía la conversación, que no me dejaba pensar en el sol, ni en la tarde, ni en la música, ni en nada…
Cuando se acabaron las frases vacías se fueron los sonidos con el aire frío que venía del norte y traía consigo un silencio que rompía los esquemas de Alicia.
Fue entonces cuando pregunté:

- Por que has vuelto?
- Lo siento.
- Que sientes?
- Todo.
- Un único "lo siento" para todo? Lamento decirte que no bastará.

Fue en ese preciso momento cuando al sol ya no le quedaban apenas fuerzas para seguir esperando a la noche, y empezó a sonar en mi cabeza, los 24 preludios de Chopin.
El silencio hizo asomo de aparecer de nuevo, pero lo asusté:

- Aparte de eso… cómo va todo?
- Ya sabes, con sus más y sus menos. Más menos que más, pero son rachas. Y tu?
- Ya sabes… sigo esperando por algo que merezca la pena.
- Hay cosas que merecen la pena.
- Por eso espero.
- En el mismo sitio de siempre, eh?
- De no ser así, como habrías sabido a dónde regresar?


Después de eso, Alicia no dijo nada más. Se puso a mirar la noche, con su manta de infinita oscuridad, y señalaba al cielo inventandose constelaciones con la intención de sentirse más ella de nuevo. Yo dejé de escuchar música, y presté atención a sus estrellas mapeadas e inventadas. hasta que hizo demasiado sueño para seguir siendo de noche y el sol volvió alargando sus inmensos brazos, persiguiendo de nuevo a la luna.
Para aquel entonces, Alicia ya se había ido de nuevo.
Imagino que un poco por miedo, y un poco por certeza.
La que se tiene cuando sabes que pase lo que pase, siempre hay un sitio donde habrá alguien que te esperará.
Porque como dice Alicia, hay cosas por las que merece la pena esperar.
Y el sol nunca va a alcanzar a la luna por más de un minuto, así que tengo tiempo, para que ella vuelva.
Y ella sabe donde me puede encontrar.
Porque aunque Alicia, siempre tuvo y siempre tendrá su propio país lleno de maravillas, hay cosas más terrenales que echa de menos y sin las que sabe que no puede respirar.



-- Con qué facilidad uno pasa de depredador a presa. --