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Land Of Talk

8/3/10


Un año más, con el viento en contra.
Bajamos las velas y esperamos a que se calme el mar.
Mientras todas las personas que rozan nuestras vidas esperan en barcos paralelos a izar para dejarse llevar.
Todos con la vista puesta en el horizonte, donde la costa se sabe buena y se contonea con la blanca espuma y la resaca de un mar ebrio de pretensiones.
Vamos cruzando miradas, gestos y decibelios de palabras que de vez en cuando nos dicen la verdad.
Quedándonos con los pensamientos más primitivos reservados para cuando toque bailar con la más fea.
Litros y litros de alcohol para que la mente sienta que el tiempo pasa más rápido.
Cuadernos en blanco para escribir lo que no podemos gritar.
Miedo por si el viento no cambia, y porque nunca está de más tener miedo.
Respeto por las olas que se alzan y golpean el casco.
Ganas de llegar para darlo todo.
Seguimos esperando a que el viento cambie, seguimos guardando besos bajo la alfombra, tras los muebles, entre las páginas de los libros...
Seguimos cruzando miradas, y pensando, que tal vez mejor el alcohol en compañía.
Tal vez mejor aún en TU compañía.
Que seguro que es mejor fumar un cigarro a medias que diez paquetes a solas.
Pero, como siempre, no deja de ser un pensamiento preso de las paredes del terror que da, el pensar que si acercamos demasiado nuestros botes, chocarán y acabaremos hundidos en mitad del mar.
A medida que el sol recorre el cielo, barcos conocidos empiezan a zarpar.
Los que quedan, no pueden más que sentir una sana envidia, y una insana pena que al segundo sentir, se vuelve alegría.
No importa a donde les lleve el viento, la brisa y la bruma, porque al final miren a donde miren, o esté donde esté su horizonte, sólo existe un destino y es allí a donde todos vamos a ir a parar.
Todos a una misma playa, todos a un mismo lugar.
Sólo necesitas ser paciente y esperar a que el viento te lleve a donde te quiera llevar.






-- Estuvimos horas asi. Kamchatka contra el resto del mundo... Y no pude ganarle. --



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